Consejos para mantener sana tu biblioteca

  • Humedades e insectos son sus principales enemigos.
  • Con un correcto mantenimiento, tus libros estarán a salvo.

Libros antiguos.

En cuanto acumulas un buen número de libros en casa y pasan los años, no es de extrañar que comiencen a aparecer signos de degradación y otros problemas en algunos de ellos, sobre todo los más antiguos. Si bien es complicado corregir algunos de ellos, como las páginas quebradizas por la oxidación de la tinta y el papel de mala calidad, otros se pueden prevenir e incluso arreglar con unos sencillos hábitos saludables.

Uno de los principales enemigos de nuestros libros es la luz solar directa. Si nuestra biblioteca da a un ventanal donde se cuelan los rayos del sol todo el día, en unos pocos meses se acelerará la degradación del papel y de las cubiertas de los libros. Tenemos que evitar que el sol incida de manera completa, pero eso no quiere decir que los metamos en un sótano.

Y es que el segundo gran enemigo de los libros es la humedad. En un entorno frío y húmedo, lo más probable es que el papel se hinche y estropee; además, es un terreno abonado para la aparición de hongos que pueden destrozar por completo los libros. Para solucionar esto hay que mantener una temperatura constante y tan libre de humedad como podamos.

En el caso de que la humedad se haya adueñado de los libros, lo mejor que podemos hacer es secar bien las páginas -se puede usar un secador de pelo-, y prensar bien los volúmenes con un peso. En el caso de los hongos y algún amarilleado, se puede tratar con un trapo levemente humedecido en bicarbonato o lejía.

Esto también puede ayudar bastante si es que tienes una infestación de pequeños insectos. Es más habitual de lo que parece. Los más habituales son los pececillos de plata o tijeretas, que no son demasiado peligrosos, pero en el peor de los casos puedes encontrarte con la carcoma. La carcoma es nefasta y tienes que erradicarla por completo. Las cucarachas también dan problemas.

Para librarte de los insectos hay varios consejos. El primero es preventivo: si vas a comprar libros de segunda mano, revísalos bien antes de añadirlos a un estante. Comprueba las guardas de cartón y las páginas en busca de pequeños agujeros. En el caso de que encuentres algo, existen varias soluciones.

Puedes aspirar las páginas con un aspirador de mano y mucho cuidado, para sacar todas las larvas e insectos adultos. El uso de un insecticida es recomendable, pero no de manera directa, es mejor llenar una bolsa de plástico con el producto y luego meter el libro. La limpieza con un poco de lejía, página a página, también es recomendable.

Una vez al año conviene sacar los libros de las estanterías, limpiar, aspirar el polvo y comprobar que los libros están sanos. Si dejas que se extienda el moho o una plaga de carcoma, quizá te encuentres con una sorpresa desagradable por no haber prestado más atención a tu biblioteca.

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