El auge del peregrinaje literario

  • Esta forma de viajar cada vez tiene más seguidores.
  • ¿Por qué nos gusta estar cerca de los escenarios de las novelas?

Interior de abadía abandonada.

Aunque siempre ha habido fascinación por ciertos libros y sus autores, lo cierto es que, desde hace unos años, se ha instaurado una suerte de peregrinaje literario, que consiste en recorrer desde los lugares significativos de la vida de los autores, así como los escenarios principales de sus novelas. Miles de personas recorren al año rutas turísticas pensadas para satisfacer a lectores ansiosos por ver la realidad comparada con su imaginación.

No es cosa de broma. Por la casa-museo de Jane Austen en Chawton pasan cada año una cantidad imponente de visitantes, ansiosos de ver cómo vivía la creadora de Orgullo y prejuicio y contemplar la mesa donde escribió la mayoría de sus obras. Del mismo modo, siguen las calles y visitan edificios reales, como los descritos por Austen en La abadía de Northanger, gracias a guías turísticas escritas especialmente para ellos.

Al otro lado del mundo, en San Petersburgo, los visitantes siguen los pasos de Raskólnikov en su agonía interna descrita en Crimen y Castigo. En Alabama, los paisajes descritos por Nelle Harper en Matar a un ruiseñor, acogen cada primavera una pequeña obra de teatro con cientos de asistentes.

Uno de los puntos de peregrinaje literario más conocidos del mundo es el Bloomsday de Dublin, una ruta recreada de los lugares recorridos por el protagonista del Ulises de Joyce. Miles de personas se dan cita el mismo día para rendir homenaje a su obra favorita. Y si bien algunos de los viejos locales ya no existen, otros de igual aspecto han ocupado su lugar y son punto de reunión para la legión de fans del autor irlandés.

Pero hay más, claro. En Estocolmo hay rutas basadas en la trilogía Millenium, en París podemos hacer una genial ruta sobre Alejandro Dumas, que incluye su castillo a las afueras y también los grandes escenarios de novelas como Los tres mosqueteros. En Marsella, la prisión del Conde de Montecristo es una atracción turística de primer orden.

En España hay también rutas y museos dedicadas a la literatura. La ruta del Quijote o los caminos del Cid son un ejemplo, pero también hay numerosas casas museo dedicadas a grandes autores. Otra de las rutas favoritas es la dedicada a Manuel Vázquez Montalbán y a su detective Pepe Carvalho, un paseo eminentemente gastronómico con el que recorrer calles y restaurantes de una Barcelona casi perdida.

¿Qué os parece? ¿Organizaríais unas vacaciones en torno a vuestro libro favorito? Os esperamos, como siempre, en los comentarios.

Vía: Atlas Obscura

Adult Coloring Books

AdSense