Errores típicos que un autor novato debería evitar

  • Si quieres convertirte en escritor, escucha a los veteranos.
  • Pedir consejo es lo mejor que puedes hacer.
Antigua máquina de escribir y unos cuadernos.

Todos hemos comenzado a escribir pensando que lo teníamos todo bajo control. Que nuestra historia era original, nuestros personajes profundos, los diálogos chispeantes y el estilo deslumbrante. Pero la realidad es que al empezar lo más normal es que nuestra historia sea un refrito, los personajes planos, nuestros diálogos impostados y el estilo muestre errores garrafales. Así que lo mejor es escuchar algunos de los consejos que nos pueden dar autores veteranos, y aplicarlos según nos convenga.

Evita el síndrome del ermitaño.

Sí, mucha gente que escribe te hablará de su novela, de cómo trabaja, de lo que quiere decir con ella, el mensaje… pero luego, si les dices que igual deberían poner esto en común con otros escritores en un grupo de trabajo, te miran como si hubieras invocado a todos los demonios del infierno. Y es que hay autores que tienen pánico a la hora de enseñar su trabajo a otros, bien por miedo a unas posibles críticas para las que no están preparados, o bien porque tienen miedo a que les roben sus ideas.

Hay que evitar caer en esta dinámica. Busca otros autores con los que te sientas a gusto y comparte el proceso, largo y penoso, de escribir una novela. Posiblemente te ayudarán con problemas que creías que sólo te pasaban a ti y además verás que las críticas suelen mejorar mucho el resultado final.

No trates de publicar demasiado pronto.

Este es un error de lo más común. Una vez hemos terminado nuestra primera novela, de la que tenemos una muy alta opinión y que, además, le gusta a todos nuestros amigos, el siguiente paso tiene que ser verla publicada. ¿El problema? Bien, el mundo editorial es bastante lento. Se mueve en unos tiempos que pueden llegar a ser desesperantes si no los conoces bien. ¡Pero quieres ver la novela publicada ya! Y eso antes de recibir el primer, e inevitable, rechazo.

Por eso tienes que tener cuidado de no caer en las manos de editoriales de autoedición encubierta, que te venden la idea de que tu novela es fantástica, pero que ellos en ese momento no se pueden hacer cargo de la edición, y te proponen que la pagues tú. No, si tu novela fuera fantástica, la sacarían pagando. Todo lo demás son memeces.

En cuanto a tu novela, si sigues acumulando rechazos sin descanso, quizá deberías empezar a revisarla y a pedir más opiniones. No quiero decir que dejes de intentarlo, pero un rechazo constante muchas veces es un mensaje al que hacer caso.

Conoce las novedades.

Si bien deberías escribir lo que te apetezca, no está de más echar un vistazo a lo que se está publicando en general dentro del mundo editorial. No basta con haber leído a los clásicos, tener un mínimo conocimiento tanto de los libros que se publican como de la línea editorial de las editoriales con las que queremos trabajar, es fundamental.

No te obsesiones con el marketing antes de aprender a escribir.

Si te sacas una cuenta de Twitter, montas un grupo de Facebook, planeas acciones a través de tu web y piensas usar el Instagram para promocionarte, tienes que tener claro que nada de esto te va a ayudar si tu novela no está terminada, pulida y publicada. En serio, no puedes construir una comunidad antes de ser un escritor real. Y la verdad es que el marketing es una actividad que consume muchísimo tiempo y recursos que deberías estar invirtiendo en pegar el culo a la silla y escribir. Si te obsesionas por el número de tus seguidores en Facebook antes que en cómo terminar un capítulo, es que vas por mal camino.

Vía: Anne R. Allen

Alfredo Álamo

en

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.

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