Matar a Orwell en Barcelona

  • El autor inglés escapó de milagro.
  • Un espía lo puso en el punto de mira.

Casa Milà en Barcelona.

Orwell llevaba varios meses en España, donde había acudido para combatir al fascismo y defender la democracia frente a las fuerzas sublevadas. El 20 de junio de 1937 estaba en Barcelona, ciudad que conocía bien, tras volver del frente y conseguir su licencia del ejército republicano. Lo que no sabía es que la policía esperaba en su hotel para detenerlo por traición debido a una purga del Partido Comunista contra los miembros del POUM.

La suerte que tuvo Orwell es que fueron demasiado pronto a por él. En su lugar, encontraron a su mujer, contra la que no tenían nada, que fue capaz de sacar a Orwell justo del vestíbulo del hotel, con la ayuda de un conserje y de su amigo Marceau Pivert. La cosa había ido muy justa: había sido denunciado por uno de sus, en teoría, amigos: el periodista David Crook.

Crook era de ascendencia judía y rusa, y llevaba un poco más de tiempo que Orwell en España como miembro de las Brigadas Internacionales. Graduado en Cheltenham y Columbia, Crook entró en la órbita del Partido Comunista y del servicio secreto NKVD, el cual se encargó de entrenarlo como espía en su base de Albacete. Crook se infiltró en el ILP, el contingente del POUM donde Orwell era una figura destacada.

Durante semanas, Crook pasó información a los soviéticos de las actividades de Orwell y otros miembros del POUM. El NKVD preparó una purga con el Partido Comunista para eliminar a sus rivales políticos, incluyendo a varios extranjeros que aparecían en la información de Crook. La suerte de Orwell fue que había ido al frente para buscar la licencia de su unidad, para no abandonar la guerra y ser considerado como desertor. Fue justo en ese momento cuando la purga se hizo.

Orwell, su esposa Eileen y varios amigos escaparon por una mezcla de suerte e ineficiencia de la policía. Durante la noche, dormían en edificios en ruinas o abandonados, pero por el día, aparentaban ser unos ingleses adinerados, frecuentando los hoteles y restaurantes más caros. De hecho, en una ocasión le pidieron los papeles, y Orwell enseñó su licencia. Los policías no identificaron que su batallón era el del POUM y los dejaron marchar.

Tras varios días a la fuga, pues Barcelona estaba llena de policía secreta y espías, Orwell y su grupo lograron escapar a Francia gracias a la ayuda de la inteligencia británica. Mientras tanto, la frágil salud del escritor se había agravado una vez más. La noticia de la muerte de uno de sus mejores amigos, Smillie, en una cárcel de Valencia, hizo que Orwell decidiera contar toda su experiencia durante la Guerra Civil sin hacer ninguna concesión.

Vía: Lit Hub

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